Células madre: bajo la lupa ética


Las posibilidades terapéuticas que suponen el uso de las células madre abren también camino al debate.
Después de todo lo que hemos visto y de conocer y admitir a los embriones como principal fuente de células madre en lo que hasta ahora ha sido el panorama clínico referente a células madre, es por todos sabido las numerosas posturas y oposiciones que se abren en este campo.

No solo encontramos las células madre como tal o el hecho y origen de su extracción sino que debemos agregar los problemas que acarrean hechos como por ejemplo la clonación, etc...

Comenzaremos a bordar este interesante tema mencionando la importancia, que como ya hemos visto en otras publicaciones, tienen las células madre. Gracias a estas denominadas células mágicas es posible en muchas ocasiones la cura de enfermedades de trastornos y patologías complejas que de otra manera o con otro tipo de terapéutica no sería posible. Hablamos de enfermedades como la diabetes, alopecia, Parkinson, etc.


Las pruebas ya han sido realizadas en animales. Utilizando células madre la para la curación de tetraplejias en ratas en las que este tratamiento ha sido muy satisfactorio, pudiéndoles devolver en ocasiones la movilidad casi total. Pero estos tratamientos necesitan ser probados y experimentados para humanos para verificar su capacidad curativa, lo que no es posible en muchas ocasiones debido a la legislación vigente en cada país.

Como hemos hablado en numerosas publicaciones anteriores, las células madre pueden ser obtenidas de varias fuentes. Como pueden ser los embriones, en este caso los más utilizados, fiables y esperanzadores, o de células somáticas tanto de tejidos epiteliales como por ejemplo de tejido uterino de mujeres en edad reproductiva.
Tras el tratamiento y la investigación adecuada de este tipo de células pueden llegarse a resultados increíbles, pero de todas formas la fuente más viable y con mayor potencial es la fuente de células madre provenientes de embriones humanos.

Estas células provienen de la unión de un espermatozoide y un ovulo, que a las, aproximadamente 6 o 7 semanas de vida y evolución, contienen el mayor índice de células madre viables.

Es este último punto en el que se centra mayor polémica entre, principalmente, los sectores más conservadores de la iglesia y los campos cientificomedicos mas avanzados.
La postura de los científicos y médicos es clara, pues en su valoración no debemos rechazar la posibilidad de una posible solución a muchas de las enfermedades más devastadoras del nuestra era. De manera que debemos invertir en técnicas de investigación para seguir a la vanguardia y así poder encontrar las curas más esperadas hasta ahora en muchas enfermedades. Bajo el punto de vista de estos sectores, y teniendo en cuanta a la célula embrionaria como mayor fuente de células madre, el debate y su posición es clara. El embrión resultante de la unión de un ovulo y un espermatozoide de 6 a 7 semanas de vida no supone una violación a ningún derecho vital de ningún ser, puesto que en esta etapa no estamos hablando todavía de ningún ser en

cuestión. Este embrión es simplemente un cumulo de células en una etapa aprovechable científicamente, de manera contraria a lo pensado por los sectores católicos más conservadores.

En determinados sectores sociales conservadores, no se comparte esta postura.

El embrión humano es humano desde el primer momento de la fecundación del ovulo en cuestión. Para ello debemos determinar desde que momento un embrión pasa a ser un cumulo de células a ser un ser humano. Para este sector social la vida es un regalo, el cual nos queda lejos de poder comprender o controlar en si, por lo que este embrión está ya en una etapa en la que ha comenzado su crecimiento y del cual no podemos tomar decisión en cuanto a sus

derechos o condiciones.

Podemos llegar a pensar que este sector social se opone a la experimentación o avance en el campo de la terapéutica, en este aspecto se defienden con el apoyo a la investigación de células madre de tejido somático o de abortos espontáneos.
La comunidad científica no descarta tampoco esta postura pero defiende que las células madre de embriones en proceso de crecimiento poseen infinidad de aplicaciones y mejores resultados en investigación que el resto de células madre. Frente al tema de la congelación de embriones no viables provenientes de procesos de fecundación in vitro es una posible alternativa fiable apoyada por la mayor parte de la sociedad, pero también debemos mencionar que según estudios recientes ha sido demostrada la perdida de cualidades en embriones congelados.

Ante todo esto la posición de los diferentes gobiernos es muy distinta. Unos por poseer una mentalidad más cerrada a la investigación, otros por una postura católica muy conservadora o por la imposibilidad de medios para la investigación en este tipo de campo. Debemos añadir que la investigación avanza rápidamente por lo que es muy difícil que los legisladores se mantengan a su paso. Por otro lado, muchos otros países son partidarios de la investigación. En el panorama europeo debemos citar la posición de Inglaterra y España en cuanto a innovación y legislación de temas de investigación.

La opinión en cuanto a mantenerse a la vanguardia en este campo reside en la posibilidad de quedarse retrasado en cuanto a temas de investigación y que posteriormente ese determinado país deba comprar la investigación necesaria para sus enfermos.

Por otro lado no solo debemos pensar en posturas sociales o de gobierno sino de los propios enfermos, los verdaderos sufridores y conocedores de hasta qué punto la enfermedad que les atañe hace necesaria la investigación con embriones y toda la polémica que esto despierta.


Fuentes Bibliograficas: Periódico importado desde España, ABC.